martes, 14 de enero de 2020

HISTORIA DEL CAMINO REAL TIERRA ADENTRO EN AGUASCALIENTES Y SUS PUENTES


Autor:  CP. Eduardo Comte Villalobos
eduardocomte@yahoo.com.mx


CAPITULO I.- El motivo de la fundación de la Villa de la Ascensión en el paso de las aguas calientes.

ANTECEDENTES Y EL CAMINO DE EL PASO DE LAS AGUAS CALIENTES:

El descubrimiento de las minas de Zacatecas por Juan de Tolosa en 1546, haciendo participes de ellas a Miguel y Diego de Ibarra, quienes explotan ese y otras minas que van descubriendo, como las de Asientos, atraen a numerosos colonos y aventureros quienes fueron contantemente asediados por los Chichimecas en la región.

En las primeras concesiones de estancias otorgadas por la corona española en la comarca de Toluca, también llamada Valle de Matalcingo y en apariencia, la superficie asignada a la estancia no fue suficiente y hacia 1539 los dueños de estas estancias saturadas de ganados, despoblaron muchas de ellas trasladando sus rebaños a la inmensa zona comprendida entre el rio San Juan y Zacatecas.  Las estancias de ganados siguieron prosperando a tal grado que invadieron las tierras de los indios, provocando un enojo por los daños causados.  El virrey don Luis de Velasco, poco después de tomar su cargo,  ordenó la construcción de una cerca divisoria de más de diez leguas de longitud, sin embargo, los pleitos continuaron y por ello se ordena más tarde su destrucción por disposición real en el año de 1555.[i]

La falta de población aborigen sedentaria, contribuyo indirectamente al aumento del ganado que se dispersan con entera libertad por tierras que nadie reclamaba.  En esta región, el ganado se distribuía a ambos lados de una línea irregular, que partiendo de Guadalajara subía hacia Aguascalientes y Zacatecas y Nombre de Dios, por lo que la zona minera se convirtió en uno de los centros ganaderos más importantes.

Mientras Zacatecas crecía gracias a la explotación de alrededor de cincuenta minas que llegaron a crecer en solo dos años desde 1546 a 1548, que la convirtieron en la segunda ciudad de los territorios conquistados, otras minas comienzan a explotarse en 1552 las minas de Pachuca, en  1554 Francisco de Ibarra y sus compañeros descubren las minas de Fresnillo, Saín Alto, San Martín, Mazapil, Avino, Chalchihuites, Llerena y Sombrerete,  las minas de Guanajuato en 1564 comienzan a explotarse,  construyéndose así la famosa “ruta de la plata” entre Zacatecas, Guanajuato y México.

El nacimiento de esta ruta, impulso el transito de carretas cargadas de minerales, herramientas y mercancías, así como el acuñamiento de monedas.  Sin embargo, estos grupos humanos se convirtieron en el blanco de asaltos y asesinatos por parte de los chichimecas.

Esta situación provocó a tal grado que los virreyes (Luis de Velazco padre y Martín Enríquez de Almanza), determinaran la política de establecer poblados y la construcción de “presidios” a lo largo de la mencionada ruta (Portezuelo, Ojuelos, Bocas, Ciénega Grande y Palmillas) para ofrecer mayor protección, descanso y oportunidad de relevo de los custodios.

La ruta de la plata y la expansión ganadera hacia el norte, estimularon el establecimiento de poblaciones sedentarias y asentamientos irregulares en diferentes puntos de la región. 
Inicialmente el camino real de la plata fue el que pasaba por Querétaro, San Miguel, San Felipe y Zacatecas y en dicho camino se construyen los primeros presidios de Portezuelos, Ojuelos, Bocas, Ciénega Grande y Palmillas.



Alrededor de la segunda mitad del siglo XVI, se da la apertura del camino de Querétaro a Celaya, León y Lagos.  Sin embargo, el camino recto de Santa María de los Lagos (fundada en 1563 por Hernando Martel) a Zacatecas, a pesar de ser la ruta más directa con una línea recta, también era territorio controlado por los chichimecas, por lo que se pensó en otro camino alterno que además era conveniente para comunicar a Zacatecas con Guadalajara y Michoacán y ello da origen al Paso de las Aguas Calientes que pasaba por el lugar conocido como el Valle de los Romeros.[ii]


PRIMEROS ASENTAMIENTOS EN LA VILLA DE LA ASENCIÓN

 Aparentemente uno de estos asentamientos en 1550 se dio en los terrenos cercanos a Cieneguilla del Monte, en donde Cristóbal de Oñate y Diego de Ibarra tenían sus ganados.  Para 1555 en esa zona, Fernández de Proaño y Alonso Vázquez se posesionaron de tierras abandonadas para solicitarlas mediante una merced por denuncia.  Al parecer se les niega y más tarde son otorgadas dichas tierras a Jerónimo de Orozco y él posteriormente cede sus derechos a Hernán Flores de la Torre.[iii]









Una de las primeras mercedes de tierra pegadas a la villa, si no es que la más antigua, fue la que se concedió a Hernán González Berrocal el 7 de julio de 1565 y dice: "una estancia de ganado mayor y una caballería y media de tierra en el valle de los romeros, que es por los chichimecas, [en el] sitio de Aguascalientes, de la parte de poniente un mezquite grande, linde con estancia de Gaspar López, y al norte tiene un arroyo seco; en la parte del levante una sierra pedregosa, y al poniente estancia de Francisco Guillén".



Entre los primeros pobladores, algunos españoles procedentes de Santa María de los Lagos entre los que se puede mencionar a Alonso Avalos Saavedra, Gaspar López, Francisco Guillén y Hernán González Berrocal, quien solicito al rey Felipe II, una concesión de tierras para cultivo y ganado a la que bautizó, con el nombre de Triana, en honor al lugar de Andalucía de donde era oriundo. (Topete del Valle, Abril 1988)

En los alrededores del valle de Aguascalientes, parece que Nicolás Ramírez, Cristóbal de Mata, Francisco Gómez y Menzo López obtuvieron también algunas mercedes.[iv]

La ubicación de los terrenos limitados al norte con el arrollo de Los Adoberos y al sur con el arrollo de El Cedazo, que llevaban agua de los escurrimientos de los ojos de agua de El Cedazo y los manantiales de Ojocaliente, fueron un factor muy importante para la selección de estos terrenos.

Alrededor de 1570 el virrey don Martin Enríquez de Almanza, mando erigir el presidio del “Paso de Aguascalientes” y llamado también el presidio de El Refugio, en la actual esquina de Moctezuma y Victoria, lo que aseguró que esta construcción se convirtió en el centro, a partir del cual, nace la ciudad de Aguascalientes. (Topete del Valle A. , 1973)




El capitán Juan de Montoro, quien residía en Santa María de los Lagos partió con un grupo de doce vecinos para fundar una villa en el paso de Aguascalientes.  

A finales de 1574 o principios de 1575 llegan para trazar la villa, tomando como punto de referencia el fuerte anteriormente mencionado.  Dichos colonizadores tratan de apegarse lo mas posible a la tradición urbanística plasmada en las ordenanzas del rey Felipe II, publicadas en 1573 e inspiradas en las normas de edificación de las ciudades romanas.

Algo que es importante mencionar, es que todos los fundadores de la villa, eran vecinos de Santa María de los Lagos fundada en 1563 y viene la duda, porque unos vecinos ya establecidos en una villa recién fundada, ¿salen de su lugar para venir a fundar otra nueva villa? Un eclesiástico que visitó la villa en 1578 constató que el lugar empezaba a despoblarse a causa de las "muertes y robos" provocados por la guerra contra los chichimecas, pero también "por los malos tratamientos que hacen los que gobiernan a los vecinos".[v]

La ubicación de la villa, quedó determinada más por cuestiones de seguridad que de conveniencia, ya que lo lógico hubiera sido construir la ciudad los mas carca posible a las fuentes naturales de agua, que eran los manantiales de Ojocaliente.

El documento que se conoce como acta, cédula o título de fundación de la villa de Aguascalientes fue fechado en Guadalajara el 22 de octubre de 1575 y lleva la firma del Dr. Jerónimo de Orozco, presidente de la audiencia de la Nueva Galicia, aunque éste invocó explícitamente la autoridad del rey Felipe II en nombre de quien actuó en esa diligencia.

Al parecer no se tuvo el cuidado de conservar una copia en el archivo del cabildo, por lo que cuando era necesario compulsar el documento se tenían que pedir copias a Lagos. Todavía en abril de 1712 el alcalde de Lagos enviaba a Aguascalientes copias del título, que al parecer esta vez sí se conservaron. 
El documento fue publicado por primera vez en 1871 por la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, a la que fue remitido desde Guadalajara por el Sr. Ignacio Aguirre. Se publicó sin comentarios ni anotaciones, como "Título para la fundación de una villa en el sitio de Aguascalientes".[vi] De la cual transcribo una parte:

“Por cuanto por Juan de Montoro, por sí y en nombre de Jerónimo de la Cueva y Alonso de Alarcón, y otras muchas personas, nos fue hecha relación diciendo que ellos querían poblar una villa en el sitio y paso que dicen de Aguascalientes, junto a unas casas que dicen tener en el dicho sitio Alonso de Ávalos Saavedra, treinta leguas de la ciudad de Guadalajara y dieciséis de las minas de los Zacatecas, atento  que de ello se seguía gran servicio a Dios y nuestro, y seguridad de los pasajeros que iban y venían a las dichas minas de Zacatecas y Guanajuato y otros pueblos comarcanos que por allí pasaban, a causa de las muertes y robos que en el dicho sitio y su comarca los indios de guerra hacían y para que la dicha población más cómodamente se pudiese hacer y fuese en aumento, diésemos facultad al consejo de la dicha villa para que pudiese repartir entre los vecinos de ella las tierras y solares, estancias y huertas que la dicha villa tuviere en el término que se le diese, o que sobre ello proveyésemos como la nuestra merced fuese.
Lo cual, visto y consultado con el Dr. Jerónimo de Orozco, nuestro Presidente de la nuestra Audiencia y chancillería real que reside en la dicha ciudad de Guadalajara, nuestro Gobernador de todo el nuevo Reino de Galicia del nuestro Consejo, se proveyó y mandó se hiciese el asiento y traza de la dicha villa, a la cual pusimos y ponemos por nombre la villa de la Ascensión, y hecho se trajese ante nos, para que visto se proveyese lo que más conviniese" nuestro real servicio, y para ello se dio cierto mandamiento e instrucciones, en cumplimiento de lo cual parece se hizo el dicho asiento y traza de la dicha villa entre doce vecinos que se hallaron presentes a ello, a los cuales se les repartió ciertos solares de casas y suertes de huerta, estancias y caballerías de tierra, y nombraron alcaldes y regidores, y un síndico procurador de la dicha villa, y lo trajeron y presentaron ante nos, y nos pidieron y suplicaron les mandásemos hacer merced del dicho repartimiento y darle título de villa, para que gozasen de las preeminencias, prerrogativas e inmunidades que las demás villas de estos nuestros reinos gozaban y les debían ser guardadas. Lo cual por nos visto, y que por información recibida acerca de lo susodicho nos consta ser servicio de Dios y nuestro, y bien y pacificación de este dicho reino, y pasajeros de la dicha población, se haga y lleve adelante, por la presente es nuestra merced y voluntad, que [de] ahora en adelante para siempre jamás la dicha población o sitio de Aguascalientes se llame y nombre la villa de la Ascensión, a la cual señalamos y nombramos por términos suyos cinco leguas a la redonda, con que en ellas no entre ningún pueblo de españoles, ni naturales, ni sea en perjuicio nuestro ni suyo, ni de otra ninguna persona, y como tal villa pueda nombrar en cada un año para la administración y de la nuestra justicia dos alcaldes y cuatro regidores, y un síndico procurador del consejo de ella, y hecha la dicha elección, antes y primero que usen de los dichos cargos y oficios, la presenten en pública forma ante el dicho nuestro gobernador que al presente es o fuere de aquí adelante y lleven confirmación de ella, y como tal villa habían de gozar y gocen de todas las gracias y mercedes, franquezas, libertades, preeminencias, prerrogativas e inmunidades que deben gozar y gozan las tales villas y vecinos de ella de todo bien y cumplidamente en guisa que voz no mengüe en de cosa alguna, y mandamos a las nuestras justicias de los nuestros reinos y señoríos, a cada una de ellas en sus lugares y jurisdicciones, ante quien esta nuestra carta de merced fuere presentada, vos la guarden y la hagan guardar cumplidamente, sin que en ello vos pongan embarazo ni impedimento alguno, sopena de la nuestra merced. Dado en Guadalajara, a veintidós de octubre de mil quinientos y setenta y cinco años. El Dr. Jerónimo de Orozco.”

En dicho documento, el mas antiguo que se tiene con la certeza documental, sobre el acta de la fundación de la villa, a quien Agustín R. González hace referencia en su libro Historia de Aguascalientes en 1881, lo transcribió en forma errónea o supuso que tenía la falta y que en lugar de la Villa de la Ascensión, como lo dice textualmente, debería ser la Villa de la Asunción, ya que en ese año ya en la parroquia se conocía Aguascalientes como la Villa de la Asunción de nuestra Señora de las Aguas calientes.  En mi opinión y dado el origen del nombre que originalmente fue llamado el Paso de las Aguas Calientes que las mismas ascendían del suelo las aguas calientes, me parece totalmente razonable el nombre original de la Villa de la Asención de las Aguas Calientes.  Este error, fue por muchos historiadores tomado como dogma por muchos años, en razón de que la primera historia de Aguascalientes fue escrita por Agustín R. González, de quien hago yo también algunas referencias.




Pocos años después en 1605 se da la categoría de como Alcaldía Mayor bajo la jurisdicción del Reyno de Nueva Galicia al que quedó sometidas en lo civil, político y militar.

En apego a las ordenanzas del virrey, influye también la selección del lugar para la Villa, pues de acuerdo a estas, y con la tradición romana reflejada en las mismas, la zona a edificarse debería estar en un terreno plano, peor con una ligera inclinación a fin de asegurar el correcto drenaje de las aguas y debería estar a una altura suficiente respecto al nivel de ríos y arrollo para evitar inundaciones.

En los primeros años del siglo XVII, al tiempo que terminaba la guerra, fue convertida en cabecera de parroquia del obispado de Guadalajara y alcaldía mayor de la Nueva Galicia, lo que mejoró su estatus y aseguró su porvenir.



En octubre de 1609 fue visitada por el oidor Gaspar de la Fuente, quien denunció con acritud los abusos de los estancieros y la completa falta de orden y buena traza del lugar. Como resultado de su visita, dictó un auto relacionado con la población y aumento de la villa, que, bien leído, constituye una verdadera acta de refundación. En esta visita, Gaspar de la Fuente asentó que en la villa había 24 o 25 vecinos españoles, 50 familias mestizas, mas de 100 mulatos, 20 negros y 10 indios, aproximadamente 450 habitantes.[vii]


Según un padrón formado por el cura Hernando Calderón, en 1648 la villa tenía 65 casas y 674 habitantes, sin contar los 81 indios avecindados en San Marcos.



Nótese en el mapa presentado del año de 1750 (anteriormente ilustrado), las acequias descritas, ya las garitas en cada salida de los caminos y la existencia del puente principal en el arroyo del Cedazo y los puentes sobre el arroyo de los adoberos, mismos que eran más pequeños de madera.








CAPITULO II.- LOS RECURSOS HIDRAULICOS DEL VALLE DE LAS AGUAS CALIENTES

La hidrología era muy semejante a la inventariada por Isidoro Epstein en 1861, quien inventariaba 18 manantiales llamados Ojocaliente, los cuales brotaban con una descarga aproximada de 137 litros por segundo con una temperatura entre los 30 y 40 grados centígrados.

El manantial de La Cantera que nacía al poniente de la ciudad con aguas termales en 30 grados con una aportación de 100 litros por segundo; el Manantial de Ciénega Grande en el Oriente del estado con una descarga de 100 litros por segundo, el manantial de Los Negritos al poniente de la ciudad, el manantial de Los Arellano y de estos últimos se desconoce las descargas.

Los ríos perenes en la localidad, los principales eran el rio Los Pirules, también conocido como el rio Curtidores y hoy llamado actualmente rio San Pedro cuyo escurrimiento instantáneo en época de estiaje oscilaba entre 734 y 948 litros por segundo y sus afluentes los ríos Pabellón y Santiago que nacen en la Sierra Fría.

El rio Chicalote que tiene su origen en la Hacienda de San Marcos, el rio Morcinique en la hacienda de Guajolotes y el de la Labor en la sierra del mismo nombre.

Ya en la villa, el suministro del agua era por acequias.  La acequia principal era alimentada por 18 manantiales que brotaban al pie del peñón de Ojocaliente que corría de este a oeste a lo largo de lo que se conocía como “camino del Ojocaliente” (actual Alameda o avenida Revolución), siguiendo después, ya “intramuros” de la villa, por la que no por casualidad se llamaba “calle del Ojocaliente” (actualmente Juan de Montoro), hasta llegar a la plaza.

Después se construyó una segunda acequia que se desviaba hacia el sur, para abastecer al barrio de Triana. La tercera acequia, atrás de la parroquia —por la calle a la que en ese tiempo daba nombre la ermita de San Sebastián, la misma en la que los padres de La Merced construirían templo y convento corría una acequia que llevaba los “remanentes”, que se acumulaban en una laguna de donde abastecían los indios de San Marcos sus huertos.

A partir de estas tres acequias principales se fueron formando otras, conforme creció la villa y se hicieron nuevas casas, muchas con sus correspondientes huertos.
A menos de una legua al sur, estaba el manantial del Cedazo, que no llegaba a la villa, sino que drenaba en el arroyo del mismo nombre. Éste limitaba por el sur con el barrio de Triana y se unía al “arroyo de la villa” o de los Adoberos, cerca del pueblo de San Marcos.

Los arroyos del Cedazo o también llamado de la Cañada y de Los Adoberos eran las principales vías de captación de aguas pluviales de Aguascalientes.

Figura:  Plano hidráulico de Aguascalientes.






EL ACUEDUCTO DE EL CEDAZO

Para 1730 es nombrado Alcalde Mayor de la villa el Lic. Matías de la Mota Padilla, quien, preocupado por el aprovechamiento del agua, emprendió una de las grandes obras, si no es que la más importante de la Colonia, en el aspecto hidráulico:  El Acueducto de el Cedazo.   


Desgraciadamente, en su mandato que terminó en 1732 no alcanzó a terminar esta obra y un puente en el arrollo de La Cañada o el Cedazo de 33.6 metros de largo, ya que en época de lluvias impedía el paso de los vecinos y visitantes que venían de Santa María de los Lagos.





Cito el siguiente texto:

“Viendo que el agua de que se servían los vecinos se azolvaba y llenaba de inmundicias, emprendió introducir otra a la población, a cuyo efecto fabricó quinientas varas de atarjea, arbitrando recursos, recaudando las rentas de propios que estaban atrasadas, animando a los vecinos para que contribuyesen, y condenando los reos de poca monta al trabajo de aquella obra. Cesó esta cuando concluyó el gobierno de Mota Padilla; pero aun separado de él, consiguió más adelanto quo mandara continuarla el presidente de la audiencia”[viii]


En 1792 Félix Calleja anotó respecto al abasto de agua que las “pequeñas acequias” que pasaban por las calles eran “simples zanjas sin revestimiento en las que se consume la mayor parte del agua, razón por la cual no aumentaba el número de huertas y algunas de las que había se secaban, “no pudiendo subsistir en este país ningún plantío sin riego”.  No menciona la existencia de ningún acueducto, quizá el mismo no estaba aún terminado.


En noviembre de 1861 Pablo y José María Chávez compraron al ayuntamiento “una paja de agua de la de Triana” y construyeron por su cuenta un acueducto desde la plazuela del Encino hasta su casa u Hotel de Diligencias, donde estaba la fuente que querían alimentar, en la calle llamada del Obrador —hoy José María Chávez.









CAPITULO III.- LOS PUENTES EN AGUASCALIENTES


EL PUENTE DEL ARROYO DEL CEDAZO

Ubicado en el sur de la ciudad, el Alcalde Mayor de la villa en 1730 el Lic. Matías de la Mota Padilla ordeno la construcción de un puente para cruzar el rio de la Cañada hoy arrollo el Cedazo y el camino a México hoy calle de José Ma. Chávez y antes calle del Obrador.
Cito el siguiente texto,

“El rio do la Cañada Honda, con sus crecientes, ocasionaba desgracias en los caminantes, é impedía el comercio y la administración de sacramentos. Para evitar esos males, emprendió Mota Padilla la construcción de un puente de más de cuarenta varas de largo, cuya obra, lo mismo que la de la saca del agua, quedó suspensa al terminar su gobierno, y también a instancias suyas, como abogado fiscal, se continuó después, habiendo ayudado el obispo con quinientos pesos que dejó al ir haciendo la visita de su diócesis.”[ix]










La imagen mostrada corresponde a la ampliación del puente que hizo el gobernador en turno Luis Ortega Douglas, pero ya no sobre el puente original. (1956-1962)









EL PUENTE DE ESTA VILLA
(También llamado de SAN IGNACIO o DE LA FUNDICION o EL PUENTE VIEJO)



        El puente de San Ignacio, como hoy se le conoce por costumbre, está situado al noroeste de la capital del estado de Aguascalientes, en la salida hacia un poblado llamado San Ignacio donde estuvo a finales del siglo XIX la antigua Fábrica de Hilados y Tejidos de lana San Ignacio propiedad de los franceses Pedro Cornú y Valentín Sticker, distante a menos de una legua de la población. Pero también era un paso clave en la comunicación terrestre hacia el noroeste del territorio de la Nueva Galicia, en calidad de ruta alternativa hacia la importante ciudad minera de Zacatecas, pasando por el poblado de Jesús María. Sirve para cruzar sobre el mencionado río de la Villa hoy llamado Rio San Pedro, que corre al poniente de la ciudad de Aguascalientes.








 Se encuentra en uso, aunque con poco tráfico, dado que en la segunda mitad de la década iniciada en 1990 se construyó un nuevo puente de concreto armado con mayor capacidad de aforo vehicular.





Es un puente formado por nueve arcos de medio punto, con una longitud de casi 85 m y un ancho de vía libre de 3.85 m. Los tres arcos principales colocados en el centro son de medio punto y tienen casi 5 m de claro, mientras los seis restantes, de alivio para las avenidas son irregulares y de dimensiones más reducidas (entre 3 y 3.5 m de claro).

En el puente se encuentran grabados, una serie de imágenes y anagramas, además de las inscripciones, que hoy en día no se encuentran en buen estado, debido al desgaste del tiempo y la calidad de los materiales.
Imagenes y estudio proporcionado por Mario Esparza





En general, sus condiciones materiales son adecuadas, aunque le suele crecer alguna poca de hierba en varios de sus tajamares (elementos angulosos en que terminan los extremos de los pilares, a fin de cortar la corriente de agua por el flanco que da hacia “río arriba”), sobre todo en los de la cara norte del puente, que es la que recibe en directo el empuje del agua. Empero, el deterioro más importante que ha sufrido el puente se advierte en las cartelas de piedra que se encuentran en las dos columnas del extremo oriental de los pretiles; esto es, el lado que da hacia la ciudad de Aguascalientes. Dichos pretiles, en los últimos tiempos, han sido víctimas de “pintas” y hasta han sufrido el desprendimiento de pedazos de piedra, por lo que el texto grabado en algunas de las cartelas resulta casi ilegible (agosto de 2007).


Cita el mismo Agustín R. González en su libro de Historia de Aguascalientes, que fue construido a impulsos de la propiedad del Obispo de Guadalajara en turno el Dr. D. Juan Gómez de Parada y a oficios del cura de esta parroquia Don Manuel Colon de Larreategui y que comenzó en 1743 y en los siguientes años como se iba alcanzando.  Él contribuyó con la cantidad de $ 5,000 (cinco mil pesos) y hasta 1754 prácticamente estaba terminado, ya que solo le faltaban los pasamanos y empedrados que no se habían hecho por falta de dinero.
“En el año de 1753, fueron tan abundantes y copiosas las aguas en este reino, que impidieron los comercios por lo atascoso de los caminos: causaron muchas ruinas en varios edificios en Zacatecas y en algunos de esta Villa. Destruyeron y arrebataron las corrientes las presas de las haciendas de San Bartolomé, sita en esta jurisdicción y la de Ajojucar en la de Teocaltiche, el rio d esta Villa, no dio vado en cuarenta y tres días y en dos de estos fueron tan grandes sus corrientes que subió el agua en la caja hasta seis varias y tercia de los pilares del puente.”[x]
Muchos otros historiadores o escritores sobre el tema, han afirmado que fueron los Jesuitas quienes iniciaron la construcción de este puente, sin embargo, no existe documentación que respalde dichas afirmaciones.  

En el estudio realizado, no encontré fuentes históricas que afirmen que dicho puente haya sido construido por ellos, ni que se le llamara Puente de San Ignacio.  Este nombre, le fue dado por la población ya para finales del siglo XIX o principios del siglo XX.

Hubo mas patrocinadores para la construcción y terminación de dicho puente, por ejemplo, José de la Sierra Salmon, dejo en su testamento en 1742, deja la cantidad de 200.00 pesos para la fábrica del puente que se ha de hacer para el rio de esta Villa.  En su testamento, Felipe Peña Marañón dono la cantidad de 200.00 pesos, según afirma el Dr. Gutiérrez en su obra de Historia de la Iglesia Católica en Aguascalientes. 

El Obispo Francisco San Buenaventura (1752-1762) donó 442 pesos, según se puede apreciar en una de las piedras que está en los pilares.

También colaboró el gobernador y capital de la Nueva Galicia el capitán, Joseph Basarte Barau (1751-1761) y el Alcalde Mayor de la Villa el Agustín Jiménez de Muñana entre los años de 1757-1771

 En el año de 1745 se terminó la última bóveda en el año de 1745, según de puede apreciar la fecha en que dice grabado.

Imágenes de los anagramas y leyendas que se encuentran bajo los arcos del puente, proporcionados por Mario Esparza.


El puente que nos ocupa, conduce a un poblado que se llama San Ignacio y por ello también al puente le ha llamado la gente de San Ignacio, pues en el acervo documental que he consultado de la época del siglo XVIII no le llaman mas que El Puente del rio de la Villa, entendiendo que es el único ya que los otros son arroyos.  También le han llamado el Puente de la Fundición, debido a que muy cerca de ahí existió la Gran Fundición Central Mexicana establecida en Aguascalientes a principios del siglo XX.

Si bien es cierto que el puente ya estaba en uso desde que concluyeron las obras, su inauguración formal se retrasó hasta marzo de 1758. Para tal efecto tuvo lugar un suceso donde participó el obispo de la Nueva Galicia, que vino desde Guadalajara y quien había contribuido con 442 pesos para la construcción del puente. Además, estuvieron el alcalde de la entonces villa de Nuestra Señora de la Asunción de las Aguascalientes, el párroco de esa misma localidad, así como el gobernador de la Nueva Galicia.


El puente en sus dos columnas, tenía dos placas de cantera, que hoy muy desgastadas, una que la tiene puesta y otra que esta en resguardo por el Colegio de Arquitectos de Aguascalientes, A.C.
Respecto a los hechos históricos de la Independencia asociados al puente de San Ignacio, en febrero de 1811 por ahí cruzó el insurgente, oriundo de Jalostotitlán (hoy estado de Jalisco), José María González Hermosillo. Éste, al frente de un puñado de rebeldes combatientes, había sido enviado por la comandancia de las fuerzas insurgentes hacia las provincias de Sonora y Sinaloa. Su encomienda era extender la insurrección en aquella región del noroeste novohispano, donde en algún enfrentamiento armado González Hermosillo habría de perder la vida por la causa independentista. 

Por ello, en 1831 se denominó a la capital sonorense con el segundo apellido de ese prócer. Cabe señalar que, a principios de diciembre de 1810, por el puente de San Ignacio habían pasado diversos contingentes provenientes del occidente del actual estado de Aguascalientes. Iban a sumarse a las fuerzas encabezadas por Allende, quien al frente de su ejército pasó tres días en la villa de Aguascalientes cuando se hallaba de paso hacia Zacatecas.

Durante la presencia del ejército insurgente la localidad quedó convertida en cuartel, en tanto el puente, como punto estratégico de la misma, debe haber estado bajo la vigilancia de un piquete de las fuerzas insurrectas. En febrero de 1811, pocos días después de la derrota de los insurgentes en puente de Calderón, Hidalgo y los demás caudillos de la rebelión volvieron a pasar por Aguascalientes. Y aunque por ser entonces estación de secas el río San Pedro podía ser cruzado vadeándolo, es muy probable que hayan pasado por este puente en su repliegue hacia el norte, en especial para facilitar el desplazamiento de los carros con el bastimento, la artillería y las recuas de animales cargados. [xi]





 Proyecto del gobierno del estado de Aguascalientes para el rescate del puente San Ignacio. En 2019 por intervención de un grupo de ingenieros, el Colegio de Arquitectos y la Fundación Amigos de la Historia de Aguascalientes, A.C.  Influyen en el gobierno del estado, para el rescate del puente y es presentado este proyecto de rescate, usando vias alternas de comunicación para evitar el deterioro del puente y resaltar la belleza de este bello puente histórico.









LA PIEDRA PERDIDA DEL PUENTE DE SAN IGNACIO

Alrededor del año 1997, hubo un accidente y el vehículo colisionó con una de las columnas del puente  y una de las piedras se desprende.

Alguien la recoge y la trata para ser vendida a un coleccionista, con el fin de hacer una mesa de centro.  El Arq. Pedro Becerra Vázquez, según nos narra,  es contactado  por el vendedor y lo lleva a verla en una cantina donde estaba, quien después de pedir el apoyo a la mesa directiva del Colegio de Arquitectos de Aguascalientes, A.C.,   la rescatan  pagando la suma de  $ 25,000 (Veinticinco mil pesos 00/100MN).

Dicha piedra, se encuentra en resguardo de este colegio en exhibición y están dispuestos a devolverla a su lugar de origen cuando se restaure el puente por parte del gobierno del estado.
         










EL PUENTE DE LA PURISIMA

Ubicado al sur de la ciudad, mismo que servía para cruzar el arroyo de El Cedazo sobre la calle del Obraje, fue construido a principios del Siglo XIX por Don Juan de Dios Belaunzaran, último propietario de la Fábrica de hilados y tejidos El Obraje, quien hizo grandes esfuerzos por sostenerlo, sin embargo, la introducción de tejidos extranjeros y las fábricas de mantas y otros géneros quitaron el trabajo a muchas personas en esta fábrica.  (González, 1881) (Pág. 121)


Este puente fue demolido en la década de los setentas del siglo XX.




  
EL PUENTE DE CHICALOTE


A mediados del siglo XIX se inicia su construcción, antes usaban el de san Ignacio para cruzar el Rio Gil o llamado también Rio Chicalote y comunicaban las estancias de El Zapato, La Guyana, La Trinidad y claro El Chicalote, partiendo desde el Mesón amarillo, donde estaba el famoso PUENTE DE LA GARITA (hoy Av. Independencia) Pertenece al tercer ramal del camino real Tierra Adentro.
Este puente fue construido (iniciado y terminado) por el Gobernador en segundo turno José Ma. Chávez en la segunda mitad del siglo XIX (González, 1881) (pág. 330)







PUENTE DEL MERCADO CALERA



Entre las calles de Colón y José María Chávez se inicia la obra en 1917 y termina la obra en 1918 un puente para cruzar sobre el arrollo de los adoberos al nuevo mercado calera que se ubicaría en esa misma zona. [xii]








PUENTE LAS CANOAS   y  EL PUENTE DE LOS PARGA

En el cruce de la calle de El Olivo hoy Josefa Ortiz de Domínguez y el arrollo de El Cedazo la Viuda de don Ignacio Madrazo solicito la autorización al municipio de Aguascalientes en marzo de 1918 para construir ese puente y otro mas en el cruce del el arrollo de Parga que atraviesa el camino a San Bartolo.  






































PUENTE DEL ANTIGUO CAMINO A JESUS MARIA

Existía un puente para cruzar el arroyo de los Arellano, lo que hoy es la Av. Fundición que conducía para el antiguo camino a Jesús María, mismo que fue demolido cuando se trazó la avenida Fundición, del cual no se tienen mayores noticias que las narradas por algunos vecinos de dicha avenida.



PUENTE DEL MESON AMARILLO

Existía otro pequeño puente para cruzar el arrollo de los Arellano y lo que era el antiguo camino real a Zacatecas, mismo que fue demolido cuando se hace la Av. Independencia.  No se tienen mayores noticias mas que las de un testigo que era vecino de la zona.



EL PUENTE DE LA SALIDA A CALVILLO

Este puente fue construido en la década de los cuarentas del siglo XX con mampostería, sustituyendo al anterior que era de madera.














BIBLIOGRAFIA
Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Aguascalientes. (1995). MANANTIALES VIDA Y DESARROLLO SIGLOS XVI-XX. Aguascalinetes Ags Mexico.
ESPARZA, M. (SEPTIEMBRE de 2019). IMAGENES DEL PUENTE DEL RIO GRANDE DE LA VILLA. AGUASCALIENTES, AGUASCALIENTES, MEXICO.
Gómez Serrano, J. (2014). El abasto de agua en la villa de Aguascalientes. El acueducto de el Cedazo 1731-1891. Tzintzun · Revista de Estudios Históricos.
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[i] Lira Andrés y Muro Luis. Historia general de México. Tomo I México Colegio de México 1981 p. 408.

[ii] Topete del Valle Alejandro, ESTAPAS DE AGUASCALIENTES, 1980 p. 17-20
[iii] Reséndiz García Alfonso, Las huertas de Aguascalientes 1555-1991
[iv] Gutiérrez, G José Antonio Historia de la Iglesia Católica en Aguascalientes Vol.1
[v] "Relación de Lorenzo López de Vergara, canónigo de la iglesia catedral de Guadalajara", citada por Gutiérrez, Agua.scaüentes y su región de influencia. 169.
[vi] Boletín de la Sociedad Mexicana, de Geografía y Estadística, segunda época, tomo III, 1871, pp. 17-19.
[vii] Gerhard, La Frontera Norte de la Nueva España. P.80.
[viii] De la Mota Padilla, Matías. Historia de la Provincia de la Nueva Galicia. 1742
[x] Agustín R. González en Historia de Aguascalientes p. 58 y 59
[xi] http://boletin-cnmh.inah.gob.mx/boletin/boletines/3EV16P155.pdf
[xii] AHM 1918

3 comentarios:

  1. Interesante tema y extraordinaria forma de documentarlo y presentarlo. Felicidades!

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  2. Información super interesentante y de gran valor histórico!! Gracias por compartirla!!!

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  3. Extraordinario sumario de la ciudad y sus alrededores, Gracias!

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